MANGATA
La superficie de cualquier cuerpo de agua es mucho más que una masa inerte. Incluso sugerir que está viva parece insuficiente puesto que bajo su capa externa, y más allá de lo evidente, pululan millones de organismos que proliferan en las vastedades de lo ínfimo. Aún más, un cuerpo de agua se manifiesta como la condensación primera del mundo.
Espejo único es el agua, que ante el tacto de quien observa se deforma y reconstruye sin perder su integridad y esencia. Lo recibe todo, y al mismo tiempo todo lo entrega.
Y sin embargo, quien ella se asoma no encuentra más que su propia imagen.
El reflejo es la coagulada transparencia ancestral.
En 2018, Carlos Esteban Pazmiño inició su travesía por los intrincados laberintos de la composición, tras 8 años como guitarrista de la banda quiteña Litio (en la que continúa hasta la actualidad). Así nació Mangata, como un proyecto en solitario que en su trayectoria comenzó a crecer gracias al afluente de los deshielos de las montañas vecinas.
Una de estas montañas es Carlos Totoy, vocalista de la banda With blood, quien tras escuchar las producciones de Pazmiño le manifestó su deseo de integrarse a la banda tocando el bajo. Lo propio ocurrió con Esteban Marín (baterista de la banda Fractales), quien se integró a las presentaciones en vivo.
Esta formación comenzó a ensayar junta desde el 2019 y la articulación fue inmediata y armónica. Totoy y Marín se integraron fluidamente a la banda, potenciando las composiciones de Pazmiño y otorgándoles la fuerza que solo se halla en la confluencia de varios ríos y en las poderosas cascadas. La sincronía entre los integrantes de Mangata no es solo musical sino que también conlleva alineación en búsquedas conceptuales y personales.
De la misma forma que la roca recibe la embestida de las cascadas, Mangata llama hogar a los furiosos océanos de lo inescrutable: los marineros saben que ante la abismal voz del mar las gargantas deben callar.
Los miembros de Magnata son símbolos manifiestos de un mundo de profundis, de una dimensión remota de la psiquis que proyecta una intrincada marisma de nodos y eslabones. En esta dinámica, la música de Magnata actúa como un catalizador que busca generar una reacción en cadena entre esta superestructura que surca a todas las mentes.
En cada una de las composiciones de Mangata se vierten los torrentosos caudales de cada una de las montañas que conforman la agrupación. Así, cada uno de ellos se vierte entero en el maelstrom que conforma su sonido.
Abandonar la barca para dejarse engullir por los viperinos torrentes transoceánicos.
En las bestiales corrientes oceánicas se esconden los mismos acertijos que en los monstruosos surcos de la montaña.
Los océanos y montañas escapan al entendimiento, al pensamiento, y sobre todo, a la concepción.
Los océanos y montañas solo se dejan sentir.
